SARA MUÑÓZ, ENFERMERA UCI DEL HOSPITAL DE LOS ÁNGELES, … «no podemos bajar los brazos…»

+++Profesional de la salud relató lo que ha debido vivir en medio de la crisis sanitaria originada por el Covid-19 en la capital provincial de Biobío.

Oriunda de la ciudad de Punta Arenas, pero criada en Chillán, hace más de cuatro años que Sara Muñoz trabaja como enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles y, hace tres meses, se convirtió en uno de los profesionales de la salud que hoy combate el Covid-19 en la llamada primera línea.

A sus 28 años, y al igual que quienes se desempeñan en el área, debió cambiar su rutina y adoptar medidas extremas a fin de disminuir los riesgos de contagio a consecuencia del coronavirus.

Hace tres meses que no ve a su familia, a quien no visita para no exponerlos. “He tenido que alejarme de mis seres queridos para proteger, principalmente, a mis padres y hermana, quien ha luchado contra un cáncer con metástasis”, relató la joven.

Ese escenario se ha transformado en una de las situaciones que más angustia y temor le ha generado; es que “por ejemplo, los pacientes que llegan a la UCI no pueden tener visitas por diferentes motivos, sobre todo, para evitar mayores contagios. Esto tiene mayor impacto emocional en ellos, sus familias y el equipo de salud. Personalmente, me pongo en ese lugar y me asusta que alguno de mis familiares les toque de forma grave el coronavirus y no poder verlos, no poder despedirme de ellos, no volver a abrazarlos nuevamente, me genera mucha pena, al igual que el hecho de no estar todos reunidos como antes”.

Asimismo, relata que la unidad donde trabaja ha debido realizar muchos cambios, comenzando por los trajes que deben utilizar. La rutina de cómo ingresar y salir de la UCI y de los diferentes módulos, también ha cambiado. “Hemos tenido que adaptarnos y enfrentarnos a mucho estrés, a trabajar bajo mucha presión, en el sentido de que las cosas van cambiando de acuerdo a las nuevas normas y protocolos, todo con el objetivo de ir mejorando la atención hacia los pacientes”, expresa Muñoz.

Frente al escenario actual, la joven profesional de la salud y miembro del Colegio de Enfermera de Chile relata que, al igual que la mayoría de sus colegas, ha dejado de ver a sus familiares por cuidar a quienes llegan a la UCI a consecuencia del Covid-19. “Me conmueve y admiro el esfuerzo que hace el equipo, las diferentes medidas que han adoptado en sus vidas personales, para seguir trabajando”.

Al respecto, Sara añade que “decidimos seguir. Sabemos que no podemos bajar los brazos porque somos fundamentales en la recuperación de los pacientes más graves; si bien, se pueden seguir implementando camas UCI en otros servicios u hospitales, la experiencia en cuanto al cuidado que requieren es fundamental y eso no se adquiere en poco tiempo. Finalmente, tenemos un compromiso ético de que tenemos que continuar porque son personas que merecen vivir y, en gran parte, depende de nuestro trabajo que esas personas se recuperen”.

Al hecho de no poder ver a sus seres queridos, se suma el manejo de la ansiedad como otra de las situaciones con las que debe lidiar a diario, considerado el complejo escenario al que deben enfrentarse como funcionarios de la salud.

Respecto a ello, explica que el Complejo Asistencial les puso a disposición un psicólogo que les hace dinámicas y un acompañamiento psicológico para enfrentar de mejor forma este proceso; Muñoz, adicionalmente, tomó una psicoterapia también otorgada por el recinto asistencial donde trabaja.

“Me he aislado bastante. Eso es una de las cosas que más me ha afectado emocionalmente porque, si bien, soy muy independiente para vivir no me gusta no tener contacto con la gente; por esto, que no es fácil dejar de ver a mis padres, hermanos, sobrinas y amigos. Por lo mismo, he optado por cambiar algunas cosas en mi rutina para despejarme, adopté de manera responsable una gatita (Monita), que entrega mucho cariño, compañía y me distrae”, relata la enfermera.

El temor que le genera no volver a ver a su familia nuevamente a consecuencia del coronavirus, es latente en la joven profesional del área de la salud. Ello, ocasionado por la falta de consciencia que ve aún en la población; “hay personas que siguen llevando una vida normal y, frente a una pandemia, lo que tenemos que hacer es sobrevivir. No podemos pensar en llevar una vida como la de antes de que esto comenzara, con todas las comodidades. Debemos sopesar qué es más importante y veo que la gente sigue saliendo diariamente, sigue visitando a amigos. De repente veo el centro lleno de gente, que no respetan la distancia en las filas de los supermercados y farmacias, que tiene poco temor y la sensación de falsa normalidad. Eso me asusta bastante”, expresa Sara.

Por lo mismo, llamó a las personas a salir sólo cuando sea estrictamente necesario, a que lo hagan siempre con mascarilla, que mantengan una distancia de más de un metro con las otras personas, que se laven bien las manos y con frecuencia. “Es importante que crean que estamos frente a una pandemia que es grave y que ha cobrado miles de vidas a nivel mundial. No quiero que lamentemos muertes de seres queridos para recién tomarle el peso”, sostiene Muñoz.

Asimismo, agrega que “es importante que nos cuidemos y cuidemos al resto porque, quizás, a mí –como persona joven- me afectará de manera leve pero si sigo transitando de forma irresponsable o normal, puedo contagiar, por ejemplo, a la cajera de un supermercado o a un cliente y esas personas contagiarán a otras de riesgo y los casos de neumonía grave por Covid-19 aumentarán”.

Los miedos de Sara frente a esta pandemia son muchos; al no poder ver a sus seres queridos por temor a contagiarlos, se suma el miedo constante de que algún miembro de su equipo se contagie y que termine transformándose en paciente. “Por eso nos cuidamos entre nosotros mismos y seguimos rigurosamente todas las normas que están establecidas”.

A ello, agrega que tienen muy alterado el descanso y la normalidad en la que solían trabajar antes de la pandemia se ha visto totalmente modificada. En la actualidad, “es muy frecuente que el equipo no esté descansando bien o tenga pesadillas; sin embargo, cuando cada persona sale victoriosa de esta enfermedad, logra vencer el coronavirus, nos sentimos agradecidos. Sabemos que esa persona disfrutará mucho más de la vida, vivirá mucho más en plenitud y mi deseo es que terminen siendo mucho más agradecidos con lo que Dios nos da”.

Trabaja en sistema de turnos, los que se extienden por hasta 12 horas. Dentro de sus funciones diarias está cuidar de forma integral a la persona en situación de salud crítica que se encuentra hospitalizada en la unidad, llevar a cabo el tratamiento indicado en función del objetivo para cada paciente, organizar la entrega de los cuidados, estar monitorizando de forma constante la respuesta a las drogas vasoactivas que mantienen los signos vitales en rango adecuado y llevar a cabo cuidados de enfermería asociados a la ventilación mecánica invasiva, tomar exámenes, estar informando la evolución de forma oportuna al residente médico para modificaciones que requieran hacerse rápidamente, entre otras.

Si bien, el recinto hospitalario les ha facilitado todos los elementos de protección necesarios para su cuidado personal, utilizar los trajes especiales de protección personal no es fácil para Sara ni para ninguno de los profesionales que trabajan en la denominada primera línea. Dicho escenario se ha transformado en un gran sacrificio, dado los largos tiempos de transpiración y muchas horas con mascarillas que les lesionan la nariz.  “De allí mi gran admiración y reconocimiento a todos quienes componen el equipo de salud y el personal de aseo, y no solo a ellos, sino que también a nuestras familias y amigos, que nos comprenden y nos animan en la distancia para seguir en esta lucha contra el covid-19”.

En este sentido, cuando un paciente se recupera y sale de la UCI es aplaudido por funcionarios de la salud ya que ha logrado con éxito salir de la enfermedad. “Nos sentimos totalmente recompensados y pensamos en que todo el esfuerzo valió la pena ya que ese paciente volverá con sus seres queridos, hay una familia que los espera y podrá seguir viviendo. Ese es nuestro objetivo, que las personas sigan viviendo y se puedan recuperar de forma exitosa”, relata Sara.

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